{"id":57,"date":"2014-07-02T19:06:03","date_gmt":"2014-07-02T19:06:03","guid":{"rendered":"https:\/\/eladd.org\/en\/?page_id=57"},"modified":"2025-11-12T03:07:36","modified_gmt":"2025-11-12T03:07:36","slug":"gertrudis-gomez-de-avellaneda","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/eladd.org\/en\/popular-authors\/gertrudis-gomez-de-avellaneda\/","title":{"rendered":"Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\">[vc_row full_width=&#8221;stretch_row&#8221; tablet_fullwidth_cols=&#8221;&#8221; bg_style=&#8221;repeat&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1762916834397{background-position: 0 0 !important;background-repeat: repeat !important;}&#8221;][vc_column][vc_column_text el_class=&#8221;autoras__titulo&#8221;]\n<h2 style=\"text-align: center;\">Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda y Arteaga<\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1816 aligncenter\" src=\"\/\/eladd.org\/wp-content\/uploads\/2015\/09\/icon-space.png\" alt=\"icon-space\" width=\"150\" height=\"8\" \/><\/p>\n[\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row full_width=&#8221;stretch_row&#8221; bg_style=&#8221;repeat&#8221; el_id=&#8221;cuerpo&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1762916841098{background-position: 0 0 !important;background-repeat: repeat !important;}&#8221;][vc_column][vc_column_text el_class=&#8221;autoras__texto&#8221;]<strong>Also known as: <\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Gertrudis Go\u0301mez de Avellaneda<\/li>\n<li>Go\u0301mez de Avellaneda y Arteaga<\/li>\n<li>Gertrudis Go\u0301mez de Avellaneda de Sabater<\/li>\n<\/ul>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-532\" src=\"https:\/\/eladd.org\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/Gertrudis.jpg\" alt=\"Gertrudis\" width=\"252\" height=\"264\" \/><\/p>\n<div><strong><span lang=\"ES\">Gertrudis G<\/span><span lang=\"ES\">\u00f3<\/span><span lang=\"ES\">mez de Avellaneda y Arteaga (1814-1873):\u00a0<\/span>Los pasos encontrados de la Peregrina\u00a0<\/strong><\/div>\n<p>Cuando los editores de <em>El Fanal<\/em>, revista publicada en su Puerto Pr\u00edncipe natal, intentan cerrarle entrada a \u201cLa lira cubana,\u201d una antolog\u00eda de poetas camag\u00fceyanos, en base a su supuesta\u00a0 extranjer\u00eda, G\u00f3mez de Avellaneda declara con vehemencia que \u201csu mayor gloria consiste en haber sido distinguida como <em>escritora cubana<\/em>, obteniendo del pa\u00eds una corona, que, si no alcanzo a merecer, alcanzo perfectamente a estimar en lo mucho que vale.\u201d<a href=\"#_edn1\" name=\"_ednref1\">[1]<\/a> \u00a0Esta distinci\u00f3n finalmente la alcanza en 1860, cuando el Liceo de la Habana le otorga una corona como culminaci\u00f3n de las celebraciones de j\u00fabilo en ocasi\u00f3n del regreso de G\u00f3mez de Avellaneda a Cuba, acto seguido de numerosos homenajes en las ciudades del interior (Figarola Caneda 17-18). No obstante el triunfo y aplauso recibido en estas celebraciones oficiales, la lucha por el reconocimiento a la labor creativa aflora en momentos claves de la vida de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda, tanto en Cuba como en Espa\u00f1a.\u00a0 En 1853, cuando queda vacante una plaza en la Real Academia de la Lengua en Madrid, la ya consagrada escritora solicita ingreso al claustro mayor de la literatura en castellano (Cruz, <em>Obra selecta<\/em> 303).\u00a0 A pesar de reconocer su talento al igual que la calidad y cantidad de su obra, los se\u00f1ores de la Academia categ\u00f3ricamente le niegan entrada por el esquivo anat\u00f3mico de pertenecer al \u201cbello sexo\u201d (Albin, Cobin, Marrero Fente 18).<\/p>\n<p>Hoy alabada como la escritora m\u00e1s destacada y de mayor peso del siglo diecinueve hispanoamericano, la vida y obra de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda y Arteaga se debate entre dos polos: por un lado, la afirmaci\u00f3n de su nacionalidad literaria; por otro, la lucha por la vocaci\u00f3n literaria en la mujer.\u00a0 Entre estas fuentes vitales de su escritura surge el \u00e1nimo de explorar y expresar una subjetividad compleja, y el derecho a poner palabra al cuerpo en medio de un c\u00f3digo de g\u00e9nero que encierra a la mujer en moldes y prejuicios estrechos. Escritora transnacional perteneciente tanto a Cuba como a Espa\u00f1a, \u00a0G\u00f3mez de Avellaneda alcanza\u00a0 primer rango como escritora rom\u00e1ntica en Madrid, ciudad en donde consolida una vocaci\u00f3n literaria \u00fanica en su \u00e9poca y cuya amplitud de registros\u2014poes\u00eda, teatro, narrativa, ensayo\u2014da muestra de un talento singular. Fiel a su apodo, \u201cla peregrina,\u201d su vida se desenvuelve como pasos de un peregrinaje, un periplo hacia el auto-conocimiento donde prima el anhelo de afirmaci\u00f3n de la mujer como sujeto pensante y deseante. \u00a0Cada paso de este largo peregrinar va acompa\u00f1ado de una prol\u00edfica producci\u00f3n que, si bien sigue los par\u00e1metros est\u00e9ticos del romanticismo, refleja un estilo inconfundible.<\/p>\n<p>Nacida en Puerto Pr\u00edncipe, de un matrimonio t\u00edpico de la \u00e9poca\u2014el padre, Manuel G\u00f3mez de Avellaneda, era sevillano, oficial de la marina espa\u00f1ola, y la madre, Francisca Mar\u00eda del Rosario Arteaga Betancourt, criolla\u2014el entorno camag\u00fceyano constituir\u00e1 una fuente de inspiraci\u00f3n constante en la obra de la futura escritora. Poco despu\u00e9s del fallecimiento del padre en 1822, do\u00f1a Francisca se casa de nuevo con un militar espa\u00f1ol, el gallego Gaspar Isidro de Escalada, enlace que determinar\u00e1 el primero de sus pasos:\u00a0 la despedida de Cuba el 19 de abril, 1836. A bordo de la fragata Le Bellochan, rumbo a Europa, G\u00f3mez de Avellaneda compone el m\u00e1s famoso de sus versos: el soneto \u201cAl partir\u201d (Cruz, <em>Obra selecta<\/em> 299, x). Mecida por las aguas cuando el barco se aleja lentamente del perfil del puerto de Santiago de Cuba, la joven Gertrudis evoca tanto la figuraci\u00f3n ed\u00e9nica de la isla como la p\u00e9rdida del para\u00edso insular. \u00a0Poema fundacional de la tradici\u00f3n de lejan\u00eda, motivo recurrente en la poes\u00eda cubana que sue\u00f1a la isla fuera de los l\u00edmites territoriales (Vitier), \u201cAl partir\u201d renueva esta tradici\u00f3n al idear la isla no mediante la vista, sino a trav\u00e9s del o\u00eddo, la escucha. Es el sonido o la impresi\u00f3n ac\u00fastica lo que antecede a la imagen visual y recoge tanto el sentimiento de la partida como la huella del origen. \u00a0Un siglo despu\u00e9s, otro escritor camag\u00fceyano, Severo Sarduy, capta el alcance de esta figuraci\u00f3n: \u201ccuando las velas se izan y el ancla se alza presiente la ausencia prolongada y la oquedad del exilio [\u2026]. Cuba, en la premonici\u00f3n de la lejan\u00eda, no se le presenta como una imagen ni como una nostalgia, sino como un sonido, una palabra: lo que significa a Cuba [\u2026] es su <em>nombre<\/em>: \u2018Tu dulce nombre halagar\u00e1 mi o\u00eddo\u2019\u201d (Sarduy,\u00a0 20). Recitado de memoria por cubanos de la isla y del exilio, y de todas las generaciones, el soneto \u201cAl partir\u201d se convierte en icono de la di\u00e1spora cubana desde el diecinueve hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>El traslado a Espa\u00f1a permite a la joven poeta descubrir la pen\u00ednsula con ojos nuevos. A manera de un relato de viaje \u00edntimo, escrito en una serie de cuadernillos dedicados a su prima Elo\u00edsa (se reproducen bajo el t\u00edtulo de \u201cMemorias\u201d en Figarola Caneda 249-292), la joven Gertrudis registra la experiencia del primer viaje transatl\u00e1ntico al igual que las vivas emociones motivadas por la reciente ruptura con su patria (250-251).\u00a0 Le siguen sus primeras impresiones del puerto de Bordeaux, donde permaneci\u00f3 dieciocho d\u00edas (255-258), y, despu\u00e9s, el arribo a las brumas del puerto de La Coru\u00f1a (259-265).\u00a0 Entre las apretadas p\u00e1ginas dedicadas a Galicia emerge una primera toma-de-conciencia acerca del papel social de la mujer, cuando critica el obligado confinamiento de las gallegas a la esfera dom\u00e9stica (Albin, <em>G<\/em>\u00e9<em>nero, poes\u00eda y esfera p\u00fablica<\/em> 39). Al contraponer los h\u00e1bitos de las espa\u00f1olas con el desd\u00e9n de las criollas por los quehaceres dom\u00e9sticos, responde a la burla de la familia del padrastro Escalada, quienes se mofan de sus aires criollos y el h\u00e1bito de leer (<em>Memorias<\/em> 265; Arrufat xv). Afortunadamente, con su hermano Manuel pronto se escapa a paraderos m\u00e1s felices: Lisboa, primero, seguido de C\u00e1diz y Sevilla, a donde llega a mediados de abril, 1838 (\u201cMemorias,\u201d Figarola Caneda 271-292).\u00a0 \u00a0En Constantina descubre la herencia de su padre al igual que la dulzura de los andaluces, revirtiendo, de alg\u00fan modo, la amarga experiencia con la familia de su padrastro \u00a0(Figarola Caneda 12-13; Cruz, <em>Obra selecta<\/em> 300). Las <em>Memorias<\/em> concluyen con una larga descripci\u00f3n de Sevilla que abarca la Lonja, la catedral, y el Museo de Pinturas, enfoque que reemplaza la historia y la ciencia de los viajeros ilustrados por el arte y la impresi\u00f3n po\u00e9tica de los rom\u00e1nticos (Albin, <em>G<\/em>\u00e9<em>nero, poes\u00eda y esfera p\u00fablica<\/em> 48-54). Texto primicio en la larga producci\u00f3n de la escritora, las <em>Memorias <\/em>marcan un hito en la literatura de viajes al alterar \u201cel sentido del viaje: [\u2026] del Viejo Mundo al Nuevo Mundo\u201d (Albin, <em>G<\/em>\u00e9<em>nero, poes\u00eda y esfera p\u00fablica<\/em> 49).\u00a0 El segundo de varios viajes en barco de vapor que marcan hitos importantes en su vida, el recorrido por Espa\u00f1a le abre paso a los primeros amores y escritos en Sevilla.<\/p>\n<p>En la asoleada ciudad andaluza, conoce al hombre que va a marcar gran parte de su vida afectiva: el insigne Ignacio de Cepeda, cuyo rechazo a los br\u00edos amorosos de la criolla suscit\u00f3 unos de los epistolarios amorosos m\u00e1s bellos escritos en lengua espa\u00f1ola. Las cartas a Cepeda, reunidas bajo <em>Tu amante ultrajada no puede ser tu amiga <\/em>(Volek 2004), revelan la trayectoria de una pasi\u00f3n no correspondida, al igual que el manejo del g\u00e9nero epistolar para cifrar el deseo femenino como derecho intr\u00ednseco de la mujer.<a href=\"#_edn2\" name=\"_ednref2\">[2]<\/a> \u00a0Despojada de convencionalismos y cargadas de afecto, interioridad y anhelo, las cartas de G\u00f3mez de Avellaneda revelan la subjetividad femenina en m\u00faltiples registros.\u00a0 En novelas subsecuentes, G\u00f3mez de Avellaneda va a explorar las tensiones entre los preceptos masculinistas acerca del comportamiento femenino y la incapacidad del sexo dominante de aceptar la amplitud ps\u00edquico-emotiva de la mujer, temas recurrentes que derivan, hasta cierto punto, del lamentable desenlace con Cepeda.<\/p>\n<p>Con la publicaci\u00f3n en Sevilla del tomo de <em>Poes<\/em><em>\u00edas, <\/em>signados con el pseud\u00f3nimo La Peregrina (Cruz, <em>Obra selecta<\/em> xi, 300), se inicia la larga y fruct\u00edfera producci\u00f3n que le ha dado a G\u00f3mez de Avellaneda el t\u00edtulo de la m\u00e1s sobresaliente poeta rom\u00e1ntica latinoamericana. \u00a0Desde el primer tomo, publicado en 1841, se muestra la variedad y profundidad del registro l\u00edrico: poemas que abordan elementos de la naturaleza (\u201cAl mar\u201d), poemas sentimentales, religiosos y de ocasi\u00f3n\u2014las odas dedicadas a la reina Isabel la Segunda (<em>Obras literarias<\/em>, tomo I, 160-164, 176-181, 192-196). Sobresalen de esta primera etapa dos poemas titulados \u201cA \u00e9l\u201d: mientras que en el primero predomina la idealizaci\u00f3n de un amante por llegar, el segundo dramatiza la abrupta aceptaci\u00f3n de la ruptura asumida sin rencor: \u201cNo existe lazo ya: todo est\u00e1 roto: [\u2026] Amargo c\u00e1liz con placer agoto: Mi alma reposa al fin: nada desea\u201d (56-59, 197-198).<a href=\"#_edn3\" name=\"_ednref3\">[3]<\/a> Prevalece el tema de la poes\u00eda, como en el sentido homenaje \u201cA la muerte del c\u00e9lebre poeta cubano Don Jos\u00e9 Mar\u00eda de Heredia,\u201d a quien recuerda por los versos del Ni\u00e1gara: \u201cYa enmudeci\u00f3 tu cisne peregrino\u2026..\/ \u00bfQui\u00e9n cantar\u00e1 tus brisas y tus palmas,\/Tu sol de fuego, tu brillante cielo?\u2026..\u201d (66). Al asociar la muerte de Heredia con el ocaso de su poes\u00eda, la magistral Gertrudis logra socavar la primac\u00eda de su precursor e insertarse a s\u00ed misma en el espacio desocupado por el cuerpo inerte del poeta evocado en su verso (Albin, <em>G<\/em>\u00e9<em>nero, poes\u00eda y esfera p\u00fablica<\/em> 96-103).<a href=\"#_edn4\" name=\"_ednref4\">[4]<\/a><\/p>\n<p>De la \u00e9poca sevillana data su primera obra dram\u00e1tica, <em>Leoncia<\/em>, cuya puesta en escena la disputan varias compa\u00f1\u00edas, hasta lograrse el estreno exitoso el 6 de junio, 1840 en Sevilla (pr\u00f3logo, <em>Leoncia<\/em> vi-viii; Cruz 300). El nudo de la obra explica por qu\u00e9 Gertrudis insiste en que Cepeda est\u00e9 presente en el p\u00fablico: la suerte de la protagonista reflejar\u00eda no su propia derrota frente al rechazo del amante, sino un triunfo simb\u00f3lico debido a la altura tr\u00e1gica que alcanza tanto autora como \u00a0personaje. <em>Leoncia<\/em> trata de una talentosa pero desdichada mujer cuyo destino se torci\u00f3 debido a la acechanza de un hombre mayor y desalmado (pr\u00f3logo <em>Leoncia<\/em>, viii). Al principio del drama, <em>Leoncia<\/em> vive un breve y apasionado amor con Don Carlos, pero \u00e9ste anuncia casarse con la inocente Elena despu\u00e9s de un arrebato de celos.\u00a0 Cuando la impetuosa Leoncia se interpone a la boda, descubre que la joven Elena es su propia hija, quien, a\u00f1os atr\u00e1s, le hab\u00eda arrebatado su madre. Leoncia bendice el enlace de su amante con su reci\u00e9n descubierta hija, pero se atreve a encararse con su malhechor, quien resulta ser, justamente, el padre de Don Carlos. <em>Deus ex machina <\/em>de una tragedia griega, se abalanza contra \u00e9l en acto de venganza, y termina auto-sacrific\u00e1ndose en aras de la felicidad de la hija (<em>Leoncia<\/em> 96-104). \u00a0No obstante la truculencia un tanto forzada del final, G\u00f3mez de Avellaneda anticipa aqu\u00ed el nudo de <em>Dos mujeres<\/em>: la solidaridad femenina unida a la denuncia a la doble moral que coloca a la mujer en posici\u00f3n de v\u00edctima o de pasiva espectadora. Tras el \u00e9xito de <em>Leoncia<\/em>, en 1840 G\u00f3mez de Avellaneda se traslada a Madrid, ciudad que la va a acoger c\u00f3mo la m\u00e1s vital dramaturga de la \u00e9poca, al igual que en poeta de primera fila del romanticismo peninsular.\u00a0 En Madrid incurre tambi\u00e9n en la narrativa de tem\u00e1tica hist\u00f3rica, revisando etapas claves de la historia colonial hispanoamericana.<\/p>\n<p>En 1841, aparece la obra que consagra a G\u00f3mez de Avellaneda como escritora fundacional cubana. Gestada entre 1836 y 1838, en tr\u00e1nsito entre Puerto Pr\u00edncipe y Burdeos, y continuada en Galicia, la novela <em>Sab<\/em> (1841) se publica en dos tomos en Madrid (Albin, <em>G<\/em>\u00e9<em>nero, poes\u00eda y esfera p\u00fablica <\/em>45). Si bien se censura en Cuba a los tres a\u00f1os de su publicaci\u00f3n, la novela reaparece en formato de follet\u00edn en dos fechas y ciudades significativas para la historia de Cuba: en la revista <em>La Am\u00e9rica<\/em> publicada en Nueva York en 1871, en plena Guerra de los Diez A\u00f1os, y en la revista <em>El Museo<\/em>, publicada en Cuba, en 1883, tres a\u00f1os antes de la abolici\u00f3n de la esclavitud (Albin, Cobin, Marrero Fente 43, 48).<a href=\"#_edn5\" name=\"_ednref5\">[5]<\/a> La primera novela anti-esclavista de las Am\u00e9ricas,\u00a0 anticip\u00e1ndose a <em>Uncle Tom\u2019s Cabin<\/em> (1852) de la norteamericana Harriet Beecher Stowe por m\u00e1s de\u00a0 una d\u00e9cada, <em>Sab<\/em> responde a las ansiedades de la ilustraci\u00f3n criolla frente al candente tema de la esclavitud.\u00a0 Ya para la fecha de su publicaci\u00f3n (1841), la industria azucarera se hab\u00eda ampliado en Cuba, amenazando a zonas verdes de la isla\u2014entre ellos, la regi\u00f3n de Cienfuegos y Camag\u00fcey&#8211; ante el vertiginoso paso de la factor\u00eda, la cual requer\u00eda cada vez mayor extensi\u00f3n de tierra al igual que un aumento del n\u00famero de esclavos para operar los mega-ingenios mecanizados.<\/p>\n<p>A pesar de que se proh\u00edbo en Cuba, la novela llega a un p\u00fablico m\u00e1s amplio, ya que gana la atenci\u00f3n de la prensa, y, a la vez, circula clandestinamente entre criollos ilustrados opuestos a la continuaci\u00f3n de la trata (Albin, Cobin, Marrero Fent 46-49).<a href=\"#_edn6\" name=\"_ednref6\">[6]<\/a> \u00a0El grupo m\u00e1s importante es la tertulia de Domingo del Monte, quien lanza el g\u00e9nero de la narrativa anti-esclavista entre 1838-1839 (poco despu\u00e9s del momento en que Gertrudis gesta la novela).\u00a0 Los escritores reunidos en la tertulia delmontina adoptan un molde h\u00edbrido, desde el romanticismo realista hasta el naturalismo, para dramatizar los conflictos interraciales que surgen en medio de las plantaciones azucareras de la zona occidental de la isla.\u00a0 Tanto <em>Francisco<\/em>. <em>El ingenio; o Las delicias del campo<\/em> de Anselmo Su\u00e1rez y Romero y \u201cPetrona y Rosal\u00eda\u201d de F\u00e9lix Tanco giran en torno a una misma trama: una protagonista esclava indefensa antes los embates sexuales del amo.\u00a0 G\u00f3mez de Avellaneda le da un vuelco al molde establecido de la novela anti-esclavista al cambiar el g\u00e9nero del protagonista al igual que la dimensi\u00f3n del deseo interracial. \u00a0Sab, sensible e inteligente mulato, consagra su vehemente amor por su ama Carlota, con quien tambi\u00e9n le une lazos de consag\u00fcinidad.\u00a0 La esclavitud real de Sab alcanza su equivalente metaf\u00f3rico en la pasi\u00f3n exaltada y secreta que siente el noble esclavo por su ama; \u00e9l quiere \u201cvivir y morir a su servicio,\u201d convirti\u00e9ndose en esclavo del amor. En una serie de paralelos y oposiciones simb\u00f3licas, la derrota espiritual de Carlota al casarse con el prosaico Enrique Otway, quien acepta el matrimonio solamente por provecho econ\u00f3mico, es an\u00e1loga a la destrucci\u00f3n f\u00edsica del protagonista, para quien el objeto de su culto resulta inalcanzable.<\/p>\n<p>Acerba cr\u00edtica tanto al patriarcado como al sistema esclavista, <em>Sab<\/em> afirma una visi\u00f3n integradora de la nacionalidad cubana al presentar el cruce de razas entre los personajes.\u00a0 Si bien el mulato Sab representa la emergente nacionalidad h\u00edbrida, la india Martina rescata el pasado ind\u00edgena, equivalencia que convierte a personajes marginales en el eje de una futura nacionalidad.\u00a0 La aristocracia criolla, clase asociada con los valores aut\u00f3ctonos del interior de la isla, se representa en Don Carlos, propietario de un ingenio primitivo, quien cae en la ruina debido a la expansi\u00f3n de la industria azucarera. Como escritora camag\u00fceyana, G\u00f3mez de Avellaneda ridiculiza la avaricia de los ingleses Jorge Otway y su hijo Enrique, extranjeros que roban a las hijas de Don Carlos de su \u00faltima herencia y cuyos mezquinos intereses se al\u00ednean con el auge de la factor\u00eda azucarera. Al final, Carlota reconoce en Sab al alma generosa y sublime que le correspond\u00eda, final que sella el pacto amoroso en otro registro: el m\u00e1s all\u00e1, fuera de las convenciones sociales e injusticias de la sociedad esclavista.\u00a0 Adem\u00e1s de su mensaje abolicionista, <em>Sab<\/em> lee como alegato proto-feminista, dando as\u00ed otro giro importante al romance nacional decimon\u00f3nico. Teresa, acompa\u00f1ante de Carlota, ilustra el ideal femenino al que aspira G\u00f3mez de Avellaneda: decidida, valiente, y astuta, Teresa se le declara al noble Sab, apostando a una felicidad basada, si no en el amor-pasi\u00f3n, al menos en la convivencia afectiva entre dos seres que comparten su vida en igualdad de condiciones.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s aparece <em>Dos mujeres<\/em>, novela que, al igual que <em>Sab, <\/em>maneja el tri\u00e1ngulo amoroso como eje estructural de la trama y\u00a0 medio de exponer las contradicciones de la condici\u00f3n femenina.\u00a0 Don Carlos, un joven sevillano, se casa con el amor de su infancia, la tierna Luisa, por quien aboga un sentimiento de pureza y afecto casi filial.\u00a0 Por mandato paterno, el apuesto joven llega a Madrid, a donde goza de una vida social activa. Pronto cae bajo los encantos de do\u00f1a Catalina, mujer de mundo a quien llega a amar con pasi\u00f3n e inteligencia al reconocer las sutilezas de un esp\u00edritu que esconde el reclamo del amor detr\u00e1s de la fachada de coqueta. \u00a0El drama se intensifica, y don Carlos se debate entre dos opuestos: el amor idealizado, puro y constante que siente por Luisa, y la arrasadora devoci\u00f3n que le ata a Catalina. Es significativo notar que G\u00f3mez de Avellaneda presenta a Carlos como personaje tr\u00e1gico, incapaz de elegir entre la esposa fiel o la querida.\u00a0 En el momento culminante, las \u201cdos mujeres\u201d se encuentran y determinan su destino. Tanto mujer como amante se convierten en modelo de solidaridad femenina, dispuestas ambas a sacrificarse por el amor de un mismo hombre. \u00a0Mientras que Luisa intenta facilitar \u201cla huida de su aparente rival,\u201d al conocer la generosidad de la joven, Catalina opta por suicidarse, acci\u00f3n que, si bien deja a Carlos libre de reconciliarse con su esposa (Arrufat, <em>Dos mujeres<\/em> lx, lxv), lo ata irremediablemente a la memoria de su sacrificio. Igual que<em> Leoncia<\/em>, es la (falsa) coqueta quien se entrega para que predomine el principio regulador del matrimonio. Siguiendo los pasos de la infeliz Carlota, al final, Carlos se detiene ante la tumba de Catalina, suspendi\u00e9ndose as\u00ed deseo, amor, y muerte \u00a0(Arrufat, <em>Dos mujeres<\/em> lix-lxi, lxviii). <a href=\"#_edn7\" name=\"_ednref7\">[7]<\/a><\/p>\n<p>A pesar de su elevado romanticismo, <em>Sab<\/em> y <em>Dos mujeres<\/em> muestran la imposibilidad del idilio amoroso. Quiz\u00e1s por eso, ninguna de las dos obras aparecen en la edici\u00f3n definitiva y madrile\u00f1a de las <em>Obras<\/em>. Una olvidada comentarista da la clave de esta omisi\u00f3n: la autora sigue el consejo de padres jesuitas quienes le advierten retirarlas prudentemente del \u00e1mbito p\u00fablico (citado en Figarola Caneda, 77).<a href=\"#_edn8\" name=\"_ednref8\">[8]<\/a>\u00a0 Ir\u00f3nicamente, <em>Sab <\/em>y <em>Dos mujeres<\/em> son las dos obras de m\u00e1s alcance contempor\u00e1neo, ya que ambas exponen la visi\u00f3n de la autora de que los dos sistemas opresivos&#8211; la esclavitud y el sistema de g\u00e9nero- se sostienen mutuamente (Cruz, <em>Obra selecta<\/em> 300).<a href=\"#_edn9\" name=\"_ednref9\">[9]<\/a><\/p>\n<p>1844, un a\u00f1o fat\u00eddico en la historia de Cuba, se marca por \u201cla Conspiraci\u00f3n de la Escalera,\u201d represi\u00f3n de las autoridades coloniales a una supuesta rebeli\u00f3n de africanos libertos y esclavos en Matanzas. Ese mismo a\u00f1o aparece la edici\u00f3n madrile\u00f1a del <em>Viaje a la Habana<\/em> (1844) de Mar\u00eda de las Mercedes Santa Cruz y Montalvo, la condesa de Merlin, precedido de una corta biograf\u00eda de G\u00f3mez de Avellaneda escrito en af\u00e1n de reconocimiento hacia su precursora. Las dos figuras cumbres de la literatura cubana comparten la misma condici\u00f3n de\u00a0 extraterritorialidad, ya que la vida de la condesa de Merlin transcurre en Par\u00eds, y la de G\u00f3mez de Avellaneda, en Madrid.\u00a0 Como para invocar el torcido destino que rige al escritor cubano, el pr\u00f3logo acent\u00faa la \u201cdesgracia\u201d que padece la Isla al arrojar a sus mas talentosos hijos fuera del territorio (\u201cApuntes biogr\u00e1ficos de la Se\u00f1ora Condesa de Merlin,\u201d xxxi).<a href=\"#_edn10\" name=\"_ednref10\">[10]<\/a> \u00a0Ya cifrado \u00a0en su famoso soneto \u201cAl partir,\u201d G\u00f3mez de Avellaneda reconoce con cierto dejo de amargura que el exilio y la lejan\u00eda forman una constante en la tradici\u00f3n insular. A pesar de la distancia geogr\u00e1fica,\u00a0 Mercedes Merlin y G\u00f3mez de Avellaneda se empalman por el mismo af\u00e1n de pertenecer a la tradici\u00f3n insular, refutando criterios masculinistas como los del cr\u00edtico y poeta Cintio Vitier, quien reh\u00fasa reconocer a nuestra autora como \u201ccubana de adentro\u201d (108-110), emitiendo el mismo confundido juicio que los editores de <em>El Fanal<\/em>.<a href=\"#_edn11\" name=\"_ednref11\">[11]<\/a><\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente (1845), ocurre el episodio desgarrador que parece fijar la atenci\u00f3n de sus bi\u00f3grafos: el nacimiento de la ni\u00f1a Mar\u00eda (Brunhilde), fruto de su uni\u00f3n con el poeta sevillano Gabriel Garc\u00eda Tassara. \u00a0En un gesto que ciertamente revela la magnificiencia de su esp\u00edritu, G\u00f3mez de Avellaneda le ruega al padre de su hija que la reconozca como propia, justo en el dram\u00e1tico momento en que languidece la criatura (Cruz <em>Obra selecta<\/em> xii, 301). Siguiendo el patr\u00f3n del incauto Cepeda, este poeta sevillano se mantiene igualmente distante, fiel a los patrones exigidos a su sexo de no mostrar \u201cdebilidad\u201d frente a las leg\u00edtimas demandas de una mujer. \u00bfHabr\u00e1 un eco de la implacable actitud de Tassara en la tragedia <em>Munio Alfonso<\/em>?<\/p>\n<p>Originalmente titulada <em>Alfonso Munio, <\/em>puesta en escena tanto en Madrid como en La Habana, la tragedia se basa en la vida del rey Alfonso X (Albin, Colbin, Marrero Fente, 16), aunque en la dedicatoria destinada \u201cA los habitantes de la Habana,\u201d la autora indica que se trata de \u201cun drama verdadero [\u2026] consignado en una antigua cr\u00f3nica de Toledo y [\u2026.] encontrado tambi\u00e9n en los archivos de mi familia\u201d (citado en Figarola Caneda 43-44). <em>Munio<\/em> <em>Alfonso<\/em> intensifica la cr\u00edtica al patriarcado, constante en la obra de G\u00f3mez de Avellaneda, pero con un giro final.\u00a0 Al regreso de las Cruzadas contra supuestos infieles, un padre enceguecido sacrifica a su hija, Fronilde, en aras de mantener un c\u00f3digo de honor ya caduco, tema que evoca los dramas calderonianos del Siglo de Oro. Si bien la culpa recae sobre el padre vengativo, el desenlace del drama absuelve al autor de tan espantoso crimen.\u00a0 Al concederle a Munio Alfonso el mando de la campa\u00f1a de la Reconquista,\u00a0 el rey acomoda socialmente la postura extrema del personaje. De esta \u00e9poca resalta el \u00e9xito obtenido con <em>El pr\u00edncipe de Viana, <\/em>a la que le sigue la leyenda \u201cLa baronesa de Joux\u201d y la novela <em>Espatolino<\/em> (Cruz, <em>Obra selecta<\/em> 301).<\/p>\n<p>En 1846 sale a la luz <em>Guatimoz\u00edn,<\/em> novela hist\u00f3rica sobre la conquista de M\u00e9xico valorada como la \u201cprimera novela indigenista latinoamericana\u201d (Cruz, <em>Lecturas sin fronteras,<\/em> 37). Ese mismo a\u00f1o Gertrudis contrae matrimonio con Pedro Sabater, \u201cdiputado a Cortes y jefe pol\u00edtico de Madrid,\u201d pero la dicha le dura poco, ya que Sabater fallece en el trayecto de Burdeos a Espa\u00f1a (Figarola Caneda 15).\u00a0 La p\u00e9rdida de su esposo la lleva a refugiarse pocos meses despu\u00e9s en el Convento de Nuestra Se\u00f1ora de Loreto, donde escribe un <em>Devocionario nuevo y complet\u00edsimo en prosa y verso <\/em>(Sevilla: 1867).<a href=\"#_edn12\" name=\"_ednref12\">[12]<\/a> \u00a0Tras este interludio le sigue una \u00e9poca de enorme vitalidad para el g\u00e9nero dram\u00e1tico.\u00a0 Entre 1849-1855 se estrenan en los mejores teatros de Madrid\u00a0 <em>Sa\u00fal<\/em>, <em>La verdad vence apariencias, El donativo del diablo, <\/em>y <em>La hija de las flores o Todos est\u00e1n locos, <\/em>que tambi\u00e9n se represent\u00f3 en el Teatro Tac\u00f3n de La Habana.\u00a0 A \u00e9sta le siguen otras comedias\u2014<em>Simpat\u00eda y antipat\u00eda, Hija del rey Ren\u00e9,<\/em> <em>Or\u00e1culos de Talia o Los duendes en Palacio,<\/em> y <em>Los tres amores<\/em> (Cruz, <em>Obra selecta<\/em> 302-304).<\/p>\n<p>Junto con <em>Munio Alfonso<\/em>, la obra cumbre de G\u00f3mez de Avellaneda dramaturga es la tragedia <em>Baltasar<\/em>, figura adoptada del libro b\u00edblico de<em> Daniel<\/em> y obra considerada \u201cla apoteosis de la Avellaneda\u201d (Figarola Caneda 16; Cruz, <em>Obra selecta<\/em> 304). Estrenada en 1858, <em>Baltasar <\/em>(1858) narra la derrota del poderoso rey de Babilonia, consecuencia tanto de su propia soberbia y del abuso del poder contra los hebreos cautivos bajo su mando.\u00a0 Al intentar someter a Elda, bella joven hebrea que cuida del anciano patriarca Joaqu\u00edn, el orgulloso rey se vuelve vulnerable al amor.\u00a0 Intenta conquistarla como la favorita de su har\u00e9n, pero ella se resiste, declarando con vehemencia su castidad y honor. Su amante Rub\u00e9n viene a su defensa y se enfrenta con el rey.\u00a0 Admirado del reto lanzado a su poder\u00edo por sus propios esclavos, Baltasar quiere casarse con Elda, s\u00f3lo para encontrar mayor resistencia, ya que ella era ya esposa de Rub\u00e9n. Obviando los ruegos de Elda, deja que el pueblo se lance en contra de su rival, al difundirse el rumor de que el pueblo jud\u00edo amenazaba con destronarlo. Sumido de nuevo a su habitual letargia, Baltasar se entrega al placer, sin percatarse del inminente fin de su imperio.\u00a0 Al final, Elda, enloquecida por la suerte de su amado, entra en escena en un \u00faltimo pedido de piedad. El profeta Daniel conjura la ca\u00edda del d\u00e9spota. Un desilusionado Baltasar se deja derrotar por las tropas de Ciro, quien avasalla contra su reino. Aunque la suerte de los cautivos es incierta, al final triunfa el Dios de los hebreos al cumplirse la profec\u00eda del fin del absolutismo.<em> Baltasar<\/em> se estrena en Cuba en 1867 (Cruz, <em>Obra selecta<\/em> 305).<\/p>\n<p>A pesar de su temprana aversi\u00f3n contra el matrimonio, en 1855 G\u00f3mez de Avellaneda se casa en segundas nupcias con Domingo Verdugo y Massieu, coronel del ej\u00e9rcito y diputado a Cortes, boda que se lleva a cabo en el Palacio Real. Cuando reta p\u00fablicamente a otro militar quien hab\u00eda intentado arruinar la puesta en escena de <em>Los tres amores,<\/em> Verdugo recibe \u201cuna estocada traicionera\u201d que lo deja herido y en precaria salud (Cruz, <em>Lecturas sin fronteras,<\/em> 24).<a href=\"#_edn13\" name=\"_ednref13\">[13]<\/a> Episodio, en todo caso, que motiva a la pareja a emprender el viaje de regreso a la isla a donde se esperaba que Verdugo se recuperase \u00a0(Figarola Caneda 17).<\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la emocionante despedida de la camag\u00fceyana de su isla natal, realiza por fin el a\u00f1orado retorno.\u00a0 El nuevo Capit\u00e1n General Francisco Serrano asigna a Domingo Verdugo al cargo de Teniente General de Cienfuegos y de C\u00e1rdenas. Esta vez el vapor de guerra San Francisco de Borja conduce a la pareja desde C\u00e1diz al puerto de La Habana, a donde arriban el 24 noviembre de 1859. \u00a0Si, por un lado, los cubanos de la isla ven a Verdugo como la prolongaci\u00f3n del gobierno colonial, por otro, reciben a su ilustre esposa como uno de los suyos. El aire de la independencia ya soplaba, lo que alienta a que Gertrudis ganara aceptaci\u00f3n y fama entre sus compatriotas. El momento hab\u00eda llegado para que al fin ganara su corona, concedida en el acto celebrado el 27 enero, 1860 en el Gran Teatro Tac\u00f3n de La Habana, y en presencia del Capit\u00e1n General y de la ilustraci\u00f3n habanera. Animado de conciertos y arias, el evento cumbre de la vida de Gertrudis fue seguido de la puesta en escena de <em>La hija del rey Ren\u00e9, <\/em>comedia en un acto adaptada del franc\u00e9s (Figarola Caneda 17)<em>. <\/em>Al a\u00f1o de su regreso (1860), G\u00f3mez de Avellaneda alcanza su justo y merecido lugar como escritora cubana, reconocimiento cifrado en la \u201ccorona de laurel de oro esmaltado\u201d que ya nadie le pod\u00eda disputar (Figarola Caneda 18) . \u00a0A esta celebraci\u00f3n le siguen actos en su Puerto Pr\u00edncipe natal, Matanzas, y C\u00e1rdenas, ciudades que le obsequiar\u00e1n coronas semejantes.\u00a0 En Cienfuegos, G\u00f3mez de Avellaneda inaugura el nuevo teatro que lleva su nombre (febrero, 1860)\u00a0 (Cruz , <em>Obra selecta<\/em> 306). \u00a0Las emociones del regreso suscitan una exaltada oda a la naturaleza del tr\u00f3pico y elogio a los modos de convivencia criolla en el poema \u201cLa vuelta a la patria,\u201d r\u00e9plica al \u201cHimno del desterrado\u201d de Heredia.<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0<\/em>Como tanto hab\u00eda ansiado, G\u00f3mez de Avellaneda se integra a la vida intelectual de la isla al fundar <em>\u00c1lbum cubano de lo bueno y lo bello<\/em> (1859-1864)<em>, <\/em>revista destinada a instruir al p\u00fablico lector femenino sobre los logros, triunfos, e intr\u00edsecos m\u00e9ritos asociados a su sexo. \u00a0Prolongaci\u00f3n de la revista <em>La Ilustraci\u00f3n. \u00c1lbum de las damas <\/em>que hab\u00eda publicado previamente en Madrid (1814-1873), este nuevo <em>\u00c1lbum<\/em> destinado a las criollas se propone reivindicar la educaci\u00f3n de la mujer y desmantelar los obst\u00e1culos que han impedido el desempe\u00f1o de la mujer en el dominio p\u00fablico.\u00a0 Ejemplo de la continuidad entre ambas revistas es la secci\u00f3n<\/p>\n<p>\u201cGaler\u00eda de mujeres c\u00e9lebres,\u201d colecci\u00f3n de biograf\u00edas noveladas sobre mujeres ilustres, desde la antig\u00fcedad hasta la \u00e9poca rom\u00e1ntica, serie destinada a motivar a las lectoras a asumir plenamente los deberes de la ciudadan\u00eda (Albin, <em>G<\/em>\u00e9<em>nero, poes\u00eda y esfera p\u00fablica<\/em> 172-173). \u00a0El mismo objetivo impulsa las p\u00e1ginas del <em>\u00c1lbum cubano de lo bueno y lo bello <\/em>(1860), peri\u00f3dico dedicado a las cubanas con el \u00e1nimo de \u201cincorporar a la mujer al discurso de la incipiente nacionalidad\u201d (186). Aut\u00e9ntico alegato feminista, los pioneros art\u00edculos sobre \u201cLa mujer\u201d recuperan un archivo olvidado: la contribuci\u00f3n de las mujeres a la cultura occidental, desde la \u00e9poca cl\u00e1sica hasta el siglo diecinueve, prueba irrefutable tanto de \u201c\u2019la igualdad intelectual de la mujer \u2018\u201c como de su \u201c\u2019superioridad moral\u2019\u201d\u00a0 (Cruz, <em>Obra selecta<\/em> 305-06). \u00a0Las p\u00e1ginas de \u201cLa mujer\u201d no solo refutan la caduca noci\u00f3n acerca de la \u201cnatural\u201d sumisi\u00f3n del \u201cbello sexo,\u201d sino que promueven \u201cuna visi\u00f3n nueva y atrevida de la condici\u00f3n femenina [\u2026] sin precedentes en las literaturas hisp\u00e1nicas\u201d (Albin, Corbin, Marrero Fente 39; traducci\u00f3n propia). En breve, el <em>Album cubano de lo bueno y lo bello<\/em> cumple el prop\u00f3sito pedag\u00f3gico de alentar a las mujeres a realizar nuevos horizontes de expresi\u00f3n y creaci\u00f3n, desde asumir el mando de gobierno,\u00a0 hasta ensanchar el patr\u00f3n restringido de la \u00e9poca con que asumir la identidad femenina \u00a0(Albin, Corbin, Marrero Fente 31-41). Esta visi\u00f3n emancipadora del \u201csexo d\u00e9bil\u201d entronca con una intenci\u00f3n pedag\u00f3gica m\u00e1s amplia:\u00a0 insertarse en el discurso nacional incipiente y prometer a la mujer amplia participaci\u00f3n en el proceso de formaci\u00f3n nacional, \u201ccomo ciudadana y agente del quehacer hist\u00f3rico\u201d (Albin, <em>G<\/em>\u00e9<em>nero, poes\u00eda y esfera p\u00fablica<\/em> 199).<\/p>\n<p>La primera de sus obras escritas durante su estancia en Cuba, la novela \u00a0<em>El artista barquero o Los cuatro 5 de junio<\/em>, explora los altibajos de la vocaci\u00f3n art\u00edstica a la vez que promueve el ideal del amor rom\u00e1ntico. Fechada en La Habana, 1861, G\u00f3mez de Avellaneda se la dedica a la Duquesa de la Torre, a quien considera re\u00fane las esencias de \u201cla mujer criolla,\u201d gesto con que rinde homenaje tambi\u00e9n a su ciudad natal (\u201cDedicatoria,\u201d <em>Obras,<\/em> vol. 4, 3-4).\u00a0 Ambientada en la ciudad de Marsella, <em>El artista barquero<\/em> narra una historia entretejida de memoria, ensue\u00f1o, y fantas\u00eda. Un comerciante franc\u00e9s quien hab\u00eda encontrado felicidad conyugal en Cuba busca al artista que le pueda reproducir los tonos exactos y la luz del paisaje insular que fue emblema de su dicha.\u00a0 A lo largo de \u201ccuatro 5 de junio,\u201d se da el repetido pero furtivo encuentro entre Huberto, el artista que ambiciona cumplir el encargo, y Josefina, la hija del marsell\u00e9s; en apretada intriga, ambos logran vencer los obst\u00e1culos de la distancia y el tiempo, hasta lograr la ansiada uni\u00f3n entre los dos (<em>Obras<\/em>, vol. 4,\u00a0 25-26). \u00a0\u00a0El uso del \u00e9cfrasis, junto al acento en la prodigiosa naturaleza de la isla, evocada desde lejos como \u201cpara\u00edso perdido\u201d (102), acent\u00faa la singularidad de esta novela en el conjunto de la producci\u00f3n de la autora.<\/p>\n<p>La muerte inesperada de Verdugo el 28 de octubre, 1863 corta el idilio isle\u00f1o de la escritora. \u00a0Habiendo ya padecido la viudez dos veces, considera encerrarse en un convento de La Habana, pero se desisti\u00f3 de este intento por amigos y familiares; tras el entierro de su esposo, G\u00f3mez de Avellaneda se determina regresar a Espa\u00f1a, su patria intelectual (Figarola Caneda 18).\u00a0 Quiz\u00e1s\u00a0 el \u00faltimo adi\u00f3s desde el puerto de La Habana en mayo, 1864 evoca los versos de \u201cAl partir\u201d al divisar de lejos el puerto de Santiago en su juventud.<\/p>\n<p>Antes de embarcarse en el vapor Eagle para el \u00faltimo cruce transatl\u00e1ntico, repite el recorrido de viajeros europeos a Am\u00e9rica del Norte al hacer una parada en Nueva York, seguido de la visita a otro sitio ic\u00f3nico en la literatura de viajes, \u00a0las cataratas del Ni\u00e1gara.\u00a0 Consciente de seguir los pasos de Jos\u00e9 Mar\u00eda Heredia, iniciador de la poes\u00eda rom\u00e1ntica latinoamericana, G\u00f3mez de Avellaneda compone \u201cA la vista del Ni\u00e1gara,\u201d r\u00e9plica a la famosa \u201cOda\u201d de su compatriota. Poema can\u00f3nico del romanticismo hispanoamericano, la \u201cOda al Ni\u00e1gara\u201d de Heredia celebra la naturaleza imponente de las cataratas y la a\u00f1oranza de Cuba cuyas palmas vislumbra entre los torrentes de agua. Si bien Heredia concluye su poema con el acento puesto en la subjetividad del poeta y la promesa de fama que conlleva el ejercicio de la poes\u00eda, el poema de Avellaneda se\u00f1ala el ingreso a la modernidad al dibujar en verso el puente que une dos partes del mismo paisaje. G\u00f3mez de Avellaneda ofrece una visi\u00f3n intr\u00ednsicamente transamericana, ya que se\u00f1ala no s\u00f3lo la uni\u00f3n entre dos pa\u00edses de habla inglesa, sino, por extensi\u00f3n, la cofraternidad que debe regir las relaciones y vivencias entre las dos Am\u00e9ricas, norte y sur.<\/p>\n<p>Antes de volver a Espa\u00f1a, recorre Londres y Par\u00eds en compa\u00f1\u00eda de su hermano, viaje que, en retrospectiva, sirve de antesala a la \u00faltima etapa de su vida y obra. En Sevilla se queda cuatro a\u00f1os, etapa en que quiz\u00e1s rememora la primera juventud.\u00a0 Como en varios puntos dram\u00e1ticos de su vida, pierde al hermano Manuel quien hab\u00eda sido su acompa\u00f1ante.\u00a0 Se traslada definitivamente a Madrid, donde entabla di\u00e1logo creativo con la escritora Fern\u00e1n Caballero (Cruz <em>Obra selecta<\/em>, 307-308).\u00a0 La Peregrina concluye su viaje entre dos oc\u00e9anos al interior de su <em>domus <\/em>madrile\u00f1o, a donde muere la madrugada del 1ero de febrero, 1873. Dos centenarios en momentos hist\u00f3ricos diferentes celebran su vida\u20141914 en plena Rep\u00fablica y el m\u00e1s reciente del 2014.<\/p>\n<p>Es ir\u00f3nico apreciar que, en su testamento de 1864, la primera escritora rom\u00e1ntica de las Am\u00e9ricas dona a la Real Academia el derecho de propiedad de sus obras completas; la famosa corona y el ramo de oro que marca su ingreso al canon literario cubano se la ofrece dulcemente a la Virgen (Figarola Caneda 27, 31; Albin, Cobin, Marrero Fente 22).<a href=\"#_edn14\" name=\"_ednref14\">[14]<\/a>\u00a0 Ciudad que marca el alcance de la fama literaria, Madrid es, por tanto, el sitio id\u00f3neo a d\u00f3nde prepara la edici\u00f3n definitiva de sus <em>Obras,<\/em> que se publican en cinco tomos con sentida dedicatoria \u201c\u00e1 mi Isla natal, \u00e1 la hermosa Cuba\u201d (<em>Obras literarias,<\/em> tomo I, iii). (1869).\u00a0 Al hacer repaso a su obra, \u00bfqu\u00e9 criterio rige el ordenar su larga y extens\u00edsima producci\u00f3n?\u00a0 Ya se ha notado el hecho de que deja fuera obras que alcanzan mayor vigencia en la \u00e9poca contempor\u00e1nea: <em>Sab<\/em>, <em>Guatimoz<\/em><em>\u00edn<\/em>, <em>Dos mujeres<\/em>, y <em>Leoncia<\/em>.<\/p>\n<p>Entre las obras in\u00e9ditas incorporadas a esta edici\u00f3n figuran varias de las tradiciones, relatos cortos situados en varios contextos y \u00e9pocas que ampl\u00edan la versatilidad de la escritora dentro y fuera del canon rom\u00e1ntico. \u00a0Sobresalen las tradiciones que recuperan episodios del pasado colonial: \u201cEl cacique de Turmequ\u00e9,\u201d basado en una cr\u00f3nica del siglo XVI, ilustra la crisis interna que se desata en la Audiencia de Nueva Granada debido a la rivalidad entre dos visitadores o jueces, rivalidad causada por el tri\u00e1ngulo amoroso urdido entre una hermosa capitana y sus dos amantes y rivales, uno, el fiscal de la Audiencia, y, otro, un soberbio cacique mestizo (<em>Obras<\/em>, tomo\u00a0 5, 227-281).\u00a0 El entramado entre la <em>petit histoire<\/em> de la hermosa Estrella y el intr\u00edngulis pol\u00edtico amonesta no s\u00f3lo a una cr\u00edtica de la administraci\u00f3n colonial, sino que apunta, en \u00faltima instancia, a una contundente moraleja: \u201cno le toca al hombre tomar venganza del hombre: hay invisible mano justiciera [\u2026]\u201d (281). \u00a0Lema que inspira \u201cUna an\u00e9cdota de la vida de Cort\u00e9s,\u201d ep\u00edlogo a <em>Guatimoz\u00edn<\/em> (1846) (Cruz, <em>Obra selecta<\/em> 308, 302), que narra el reverso de la conquista al igual que el desenlace tr\u00e1gico de otro tri\u00e1ngulo pasional.<a href=\"#_edn15\" name=\"_ednref15\">[15]<\/a> Tres a\u00f1os despu\u00e9s de la sublevaci\u00f3n de Guatimozin, Cort\u00e9s manda al desafortunado h\u00e9roe a la horca.\u00a0 La legendaria Marina, compasiva por la suerte de su viuda, Gualcazintla, quien hab\u00eda enloquecido al presenciar la muerte de su esposo, le ofrece asilo, pero pronto teme que el conquistador se deje atraer por su belleza y desamparo.\u00a0 En el punto culminante del relato, lo que Marina interpreta como seducci\u00f3n es realmente la venganza de la princesa quien agrede a su enemigo con \u201cel bru\u00f1ido acero de una daga\u201d (171), arma que le hab\u00eda robado al mismo Cort\u00e9s pero que no logra cumplir su cometido.\u00a0 En el paroxismo de los celos, Marina le revela a Cort\u00e9s su ensa\u00f1amiento contra la que hab\u00eda considerado, equivocadamente, su rival: Gualcanzintla muere ahogada por mano de su supuesta bienhechora. Desenlace que subraya la presencia de una \u201csuprema justicia,\u201d solo que ir\u00f3nicamente, ya que esta vez ha dejado inc\u00f3lume al que merece el castigo (174).\u00a0 Tanto en \u201cEl cacique de Turmequ\u00e9\u201d como en \u201cUna an\u00e9cdota de la vida de Cort\u00e9s,\u201d la autora adapta la cr\u00f3nica a los requerimientos del relato, utilizando la cita intertextual para aumentar el suspenso, anticipando, as\u00ed, una de las t\u00e9cnicas de la nueva novela hist\u00f3rica latinoamericana.<\/p>\n<p>Entre otras obras que anticipan futuras tendencias de la literatura hispanoamericana, sobresale \u201cLa Ondina del Lago Azul,\u201d episodio del relato de viaje \u201cMi \u00faltima excursi\u00f3n por los Pirineos\u201d que lee como antesala de la literatura fant\u00e1stica. En un recorrido por los Pirineos franceses, la viajera introduce un relato intercalado por medio de Lorenzo, el anfitri\u00f3n, quien narra la historia del joven Gabriel.\u00a0 Aunque pertenece a una familia de labradores, el distra\u00eddo Gabriel desatiende las labores del campo para vagar por los montes tocando una flauta m\u00e1gica, expresi\u00f3n de su apego a lo sobrenatural. \u00a0Este extra\u00f1o quehacer suscita la elusiva presencia de un hada, vista una sola vez por el prosaico Lorenzo, pero de cuya presencia goza el m\u00e1s et\u00e9reo Gabriel, para quien \u201cla ondina del lago azul\u201d es la a\u00f1orada amante ideal.\u00a0 Descritas en deliciosa prosa, sucesivas escenas narran c\u00f3mo la aparici\u00f3n misteriosa va seduciendo a su amante hacia los reinos acu\u00e1ticos, escenas que aumentan el aura del misterio al contrastar la perspectiva realista del narrador y la experiencia cuasi-m\u00edstica de Gabriel.\u00a0 La tensi\u00f3n se disuelve cuando Lorenzo, cumpliendo la directiva del padre, rescata a Gabriel, desenga\u00f1\u00e1ndole de su aparente alucinaci\u00f3n. Se produce entonces un desenlace inesperado: Gabriel se escapa, dejando atr\u00e1s su flauta, secuestrado para siempre bajo las aguas, o as\u00ed supone el lector.\u00a0 Ya que, al final, se nos ofrece otro giro sorpresivo: Lorenzo cree haber visto en Par\u00eds a una elegante condesa, no por viuda menos coqueta, que porta la misma misteriosa mirada que la ondina, y quien hab\u00eda residido un verano en la regi\u00f3n monta\u00f1esa. Como en los mejores cuentos de la literatura fant\u00e1stica, la viajera, Lorenzo, y el interp\u00f3sito lector se debaten entre la fantas\u00eda y la realidad, dejando en suspenso los l\u00edmites entre uno y otro reino (\u201cLa Ondina del Lago Azul,\u201d <em>Obras,<\/em> tomo 5,\u00a0 115-145).<\/p>\n<p>Como en las biograf\u00edas noveladas del <em>\u00c1lbum cubano de lo bueno y lo bello, <\/em>el impacto de G\u00f3mez de Avellaneda en la literatura cubana se mide por la obra ficticia que ha inspirado entre generaciones posteriores de escritoras cubanas. La trilog\u00eda de Mary Cruz&#8211; <em>Ni\u00f1a Tula<\/em> (1998), <em>Tula<\/em>\u00a0 ( 2001) y <em>Do\u00f1a Tula<\/em>&#8211;destaca el arduo trayecto hacia alcanzar la plenitud de la letra al igual que la afirmaci\u00f3n de una identidad adelantada a su \u00e9poca. La poeta Mar\u00eda Elena Cruz Varela retoma la autobiograf\u00eda de la escritora en <em>La hija de Cuba <\/em>(2006)<em>,<\/em> utilizando la meta-ficci\u00f3n como encuadre narrativo para mostrar la grandeza y relevancia de su vida y obra a trav\u00e9s de una genealog\u00eda femenina. Sin duda, la m\u00e1s famosa escritora cubana sigue traspasando fronteras nacionales y ling\u00fc\u00edsticas. Novela en verso destinada a lectores adolescentes, <em>The Lightning Dreamer: Cuba\u2019s Greatest Abolitionist <\/em>(2013), de la cubana-americana Margarita Engle, yuxtapone la etapa camag\u00fceyana de la joven Gertrudis con el nudo amoroso sufrido por Sab, su personaje predilecto, en medio de la plantaci\u00f3n azucarera, mezclando as\u00ed ficci\u00f3n e historia.<\/p>\n<p>Este repaso de los pasos encontrados de la gran Gertrudis afirma que es, sin duda, la escritora de mayor alcance, relevancia, e influencia del largo siglo diecinueve latinoamericano.\u00a0 No hay mejor expresi\u00f3n de la superioridad intelectual de nuestra autora que la siguiente apreciaci\u00f3n de Marcelino Men\u00e9ndez y Pelayo, que, aunque se refiere a su poes\u00eda, se extiende a la amplia gama de su producci\u00f3n:<\/p>\n<p>Lo que la hace inmortal, no solo en la expresi\u00f3n l\u00edrica espa\u00f1ola, sino en la de cualquier otro pa\u00eds y tiempo, es la expresi\u00f3n [\u2026] de todos los anhelos, tristezas, pasiones, desencantos, tormentas y naufragios del alma femenina.\u00a0 Lo femenino eterno es lo que ella ha expresado, y es lo caracter\u00edstico de su arte [\u2026].\u00a0 (citado en Cruz Varela, 102).<\/p>\n<div style=\"margin-bottom: 20px;\">Adriana M\u00e9ndez Rodenas<br \/>\nProfessor of Caribbean &amp; Latin American Literatures<br \/>\nDirector, Afro-Romance Institute<br \/>\nDirector, Afro-Romance Institute<br \/>\nUniversity of Missouri, Columbia<\/div>\n<p><a href=\"#_ednref1\" name=\"_edn1\">[1]<\/a> Seg\u00fan Figarola Caneda, esta carta, dirigida a <em>El siglo<\/em> (3 enero 1868), duplica la original enviada a <em>El Fanal <\/em>(242).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref2\" name=\"_edn2\">[2]<\/a> A\u00f1os despu\u00e9s, en 1847, la ilustre Gertrudis retoma relaciones con el ins\u00edpido Cepeda; este renovado pero fr\u00e1gil inter\u00e9s se rompe en 1854 cuando el t\u00edmido Cepeda se casa. Al menos su viuda, Mar\u00eda de C\u00f3rdoba, cumpli\u00f3 una cita con la posteridad al publicar el epistolario amoroso de esta ins\u00f3lita pero imposible pasi\u00f3n (Cruz, <em>Obra selecta<\/em> 304).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref3\" name=\"_edn3\">[3]<\/a> Albin interpreta el primer poema, \u201cA \u00e9l,\u201d como r\u00e9plica al \u201cHimno del desterrado\u201d de Heredia (<em>G\u00e9nero, poes\u00eda, y esfera p\u00fablica<\/em>, 88-96).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref4\" name=\"_edn4\">[4]<\/a> Un segundo volumen de poes\u00eda apareci\u00f3 en 1850; se incluye en sus <em>Obras completas<\/em> junto a la primera colecci\u00f3n (Albin, Corbin, Marrero Fente 7).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref5\" name=\"_edn5\">[5]<\/a> Hay otro motivo que explica el por qu\u00e9 no aparece la obra en Cuba. Seg\u00fan el editor de <em>El Museo<\/em>: \u201c\u2019Se public\u00f3 en Madrid en 1841; pero la corta edici\u00f3n que se hizo fue [\u2026] secuestrada y retirada de la circulaci\u00f3n por los mismos parientes\u00a0 de la autora, a causa de las ideas abolicionistas que encierra.\u2019\u201d (citado en Figarola Caneda, 77).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref6\" name=\"_edn6\">[6]<\/a> Para un detallado recuento de la concepci\u00f3n, publicaci\u00f3n, prohibici\u00f3n, recepci\u00f3n e influencia de la obra en Cuba, vease Albin, Cobin, Marrero Fente, 42-49 . Los autores concluyen que \u201c<em>Sab<\/em> became something more than a novel. It was a symbol of insurrection, giving the fictional text a different status. In the minds of Cubans, it was a manifesto of rebellion against the institution of slavery\u201d (46).\u00a0 [<em>Sab<\/em> se convirti\u00f3 en algo m\u00e1s que una novela. Era un s\u00edmbolo de la insurrecci\u00f3n, que le confer\u00eda un aporte diferente al texto ficticio. En la opini\u00f3n de los cubanos, era un alegato de rebeli\u00f3n contra la instituci\u00f3n esclavista; traducci\u00f3n propia].<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref7\" name=\"_edn7\">[7]<\/a> En una l\u00facida lectura, el dramaturgo Ant\u00f3n Arrufat apunta la transcendencia de la obra: \u201cEl canon de la literatura masculina ha sido invertido. Cada problema, social o privado, es visto <em>desde<\/em> la mujer y al mismo tiempo <em>desde <\/em>el hombre. Este dualismo se mantiene equilibrado hasta el final, aunque la mirada, el punto de mira, se sit\u00fae a partir de la mujer\u201d (Arrufat, <em>Dos amores, <\/em>lv; \u00e9nfasis propio).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref8\" name=\"_edn8\">[8]<\/a> El sabio Figarola Caneda cita de Aurelia Castillo de Gonz\u00e1lez, <em>Biograf\u00eda de Gertrudis Gomez de Avellaneda y juicio cr\u00edtico de sus obras<\/em> (La Habana: 1887), 68.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref9\" name=\"_edn9\">[9]<\/a> Es ir\u00f3nico la raz\u00f3n que dieron los censores:\u00a0 <em>Sab,<\/em> \u201c\u2019por contener doctrinas subversivas del sistema de esclavitud de esta Isla y contrarias a la moral y buenas costumbres\u2019;\u201d <em>Dos mujeres,<\/em> \u201c\u2019por estar plagada de doctrinas inmorales\u2019\u201d (Cruz, <em>Obra selecta <\/em>300).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref10\" name=\"_edn10\">[10]<\/a> Por la vigencia que tiene en la tradici\u00f3n cubana, es pertinente citar el prof\u00e9tico juicio en su totalidad: \u201cDesgracia es de Cuba que no florezcan en su suelo muchos de los aventajados ingenios que sabe producir. Heredia vivi\u00f3 y muri\u00f3 desterrado, y apenas llegaron furtivamente \u00e1 sus compatriotas los inspirados tonos de su lira. La condesa de Merlin escribe en una lengua extrajera y en un pa\u00eds extranjero, como si favoreciesen diferentes circunstancias la fatalidad que despoja \u00e1 la reina de las Antillas de sus mas esclarecidos hijos.\u201d \u201cApuntes biogr\u00e1ficos\u2026.,\u201d xxxii.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref11\" name=\"_edn11\">[11]<\/a> El mismo equivocado juicio lo enuncia Jos\u00e9 Antonio Portuondo al declarar la supuesta \u201cdram\u00e1tica neutralidad\u201d de la autora en torno al tema de la independencia.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref12\" name=\"_edn12\">[12]<\/a>\u00a0 Para un estudio de la poes\u00eda religiosa, v\u00e9ase Roberto M\u00e9ndez, \u201cAire, sombra,\u00a0 fuente, llama,\u201d en <em>Lecturas sin fronteras<\/em>, 65-128.<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref13\" name=\"_edn13\">[13]<\/a> Seg\u00fan Figarola Caneda, se trata de una afrenta de causa pol\u00edtica (16-18).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref14\" name=\"_edn14\">[14]<\/a> Es significativo citar el gesto de generosidad en sus propias palabras:<\/p>\n<p>Dono la propiedad de todas mis obras literarias que me pertenezcan, a la Real Academia Espa\u00f1ola de la Lengua, en testimonio de aprecio, y rogando mis albaceas que al poner en conocimiento de la ilustre corporaci\u00f3n esta donaci\u00f3n m\u00eda, la expresen mi sincero deseo de que me perdonen sus dignos miembros las ligerezas e injusticias en que pude incurrir, resentida cuando acord\u00f3 la Academia hace algunos a\u00f1os, no admitir en su seno a ning\u00fan individuo de mi sexo. (Figarola-Caneda 31; citado en Albin, Cobin, Marrero Fente 22).<\/p>\n<p><a href=\"#_ednref15\" name=\"_edn15\">[15]<\/a> Como se explica en una nota, \u00e9ste es el \u00fanico fragmento de la novela hist\u00f3rica inclu\u00eddo en sus <em>Obras<\/em>, ya que la salud de la autora impidi\u00f3 el poder hacerle revisiones mayores (tomo 5, 159).<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\">Author\u2019s Works: Original and Edited<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(Works are listed in chronological order)<\/strong><\/p>\n<p>(1841).\u00a0<em>Sab: novela original<\/em>. Madrid: Impr. Calle del Barco.<br \/>\n(1841).\u00a0<em>Poes\u00edas de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda<\/em>. Madrid.<br \/>\n(1842) <em>Dos mugeres<\/em><em>. <\/em>Madrid: Gabinete literario.<br \/>\n(1844).\u00a0<em>Alfonso Mu\u0301nio, tragedia en cuatro actos por la Se\u00f1orita de Avellaneda<\/em>. Madrid: imp.de J. Repulle\u0301s.<br \/>\n(1844). <em>La Baronesa de Joux: novela original<\/em>. Habana: La Prensa.<br \/>\n(1844). <em>El pr\u00edncipe de Viana<\/em>. Madrid: Imp. de Jos\u00e9 Repull\u00e9s.<br \/>\n(1845). Go\u0301mez, de A. G, y Felipe Escalada.\u00a0<em>Composiciones po\u00e9ticas en elogio de la Augusta<\/em><br \/>\n<em>Clemencia de Nuestra Excelsa Reina Don\u0303a Isabel II<\/em>. Madrid: Imprenta Nacional.<br \/>\n(1845). <em>Egilona: drama tra\u0301gico en 3 actos y 4 cuadros<\/em>. Madrid: Delgado.<br \/>\n(1846).\u00a0<em>Espatolino: novela original<\/em>. Puerto Rico: Imprenta del Boleti\u0301n.<br \/>\n(1846).<em> Guatimoz\u00edn, \u00faltimo emperador de M\u00e9jico<\/em>. Madrid: Imp. de A. Espinosa.<br \/>\n(1849).<em> Sa\u00fal<\/em>. Madrid: Imp. de Jos\u00e9 Repull\u00e9s.<br \/>\n(1850). Caballero, Ferna\u0301n, y de A. A. G. Go\u0301mez.\u00a0<em>La familia Alvareda: novela de costumbres populares<\/em>. Nueva York: Impr. de La Cro\u0301nica,<br \/>\n(1850). <em>Poes\u00edas de la Excelent\u00edsima Sen\u0303ora Da. Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda de Sabater<\/em>. Madrid: Delgra\u0301s Hermanos.<br \/>\n(1851). <em>Sau\u0301l: Tragedia b\u00edblica en cuatro actos<\/em>. Me\u0301xico: Imprenta de Juan R. Navarro.<br \/>\n(1851). <em>Flavio Recaredo: drama en tres actos y en variedad de metros<\/em>. Madrid: Impr. de J.M. Repulle\u0301s.<br \/>\n(1851). <em>Dolores: novela histo\u0301rica<\/em>. Madrid: Imp. de V.G. Torres.<br \/>\n(1852). <em>El donativo del diablo: drama en tres actos y prosa<\/em>. Madrid: Ci\u0301rculo Literario<br \/>\n(1852). <em>La verdad vence apariencias: drama en verso, en dos actos\u00a0 y un pro\u0301logo<\/em>. S.l.: s.n.<br \/>\n(1852). <em>La hija de las flores o todos esta\u0301n locos: drama en tres actos y en verso<\/em>. S.l.: s.n.<br \/>\n(1852). Go\u0301mez, de A. G, y Adelardo Ayala.\u00a0<em>El He\u0301roe de Baile\u0301n: Loa Improvisada ; Seguida de<\/em><em>una corona poe\u0301tica dedicada a la memoria del General Castan\u0303os<\/em>. Madrid: s.n.,<br \/>\n(1852). <em>Errores del corazo\u0301n: drama en tres actos y en prosa<\/em>. Madrid: Impr. De J.M. Repulle\u0301s.<br \/>\n(1853). <em>La mano de Dios<\/em>. Matanzas: Imp. del Gobierno por S.M.<br \/>\n(1853). <em>La aventurera: drama en cuatro actos, y en verso: imitaci\u00f3n de la comedia francesa<\/em><em> de igual t\u00edtulo y en cinco actos<\/em>. Madrid: s.n.<br \/>\n(1855). <em>Simpat\u00eda y antipat\u00eda: comedia en 1 acto Por La Exma. Sra. Do\u00f1a Gertrudis G\u00f3mez de<\/em><br \/>\n<em>Avellaneda<\/em>. Madrid: Jos\u00e9\u0301 Rodr\u00edguez.<br \/>\n(1855). <em>La hija del rey Rene\u0301: drama en un acto<\/em>. Madrid: Rodr\u00edguez, 1855.<br \/>\n(1855). <em>Or\u00e1culos de Tal\u00eda o los duendes de palacio: comedia en 5 actos y en verso<\/em>. Madrid: Jose\u0301 Rodriguez.<br \/>\n(1857). <em>La flor del \u00e1ngel<\/em><em> (tradici\u00f3n guipuzcoana<\/em>). La Habana: A.M. D\u00e1vila.<br \/>\n(1858). <em>Baltasar: drama oriental en 4 actos y\u00a0 en verso<\/em>. Madrid: Jose\u0301 Rodriguez.<br \/>\n(1858). <em>Carta a la reina: sobre el atentado cometido contra su marido: la Ame\u0301rica,<\/em> <em>suplemento<\/em>. Madrid: s.n.<br \/>\n(1858). <em>Los tres amores: drama en tres actos y un pro\u0301logo<\/em>. Mdrid: Imp. De J. Rodr\u00edguez<br \/>\n(1858). [<em>Carta de Da. Gertrudis Go\u0301mez de Avellaneda dirigida a S. M. la Reina, acusando a<\/em><em>Rivera de haber herido de muerte a su esposo, diputado de la naci\u00f3n<\/em>]. S.l.: s.n.<br \/>\n(1861). <em>El artista barquero; o, Los cuatro cinco de junio<\/em>. La Habana: El Iris.<br \/>\n(1867). <em>Devocionario. nuevo y complet\u00edsimo en prosa y verso<\/em>. Sevilla: Imp. D.A. Izquierdo.<br \/>\n(1867). <em>Catilina: drama en cuatro actos y en verso<\/em>. Sevilla: Impr. y Libreri\u0301a de A. Izquierdo.<br \/>\n(1869). <em>Obras literarias de la Sen\u0303orita Don\u0303a Gertrudis Go\u0301mez De Avellaneda: Coleccion<\/em><em>Completa<\/em>. S.l.: s.n.<br \/>\n(1869). <em>Obras drama\u0301ticas<\/em>. Madrid.<br \/>\n(1869-71).<em> Obras literarias<\/em>. Madrid: Imp. y estereotipia de M. Rivadeneyra. 5t.<br \/>\n(1870) <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/FichaObra.html?Ref=28577&amp;portal=248\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>El artista barquero, \u00f3 Los cuatro cinco de junio<\/em><\/a><em>. <\/em>Madrid: Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra, s.n.<br \/>\n(1870) <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/FichaObra.html?Ref=28579&amp;portal=248\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>Dolores: p\u00e1gina de una cr\u00f3nica de familia<\/em><\/a><em>. <\/em>Madrid: Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra, s.n<br \/>\n(1871) <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/FichaObra.html?Ref=28586&amp;portal=248\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>Una an\u00e9cdota de la vida de Cort\u00e9s<\/em><\/a><em>. <\/em>Madrid: Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra, s.n.<br \/>\n(1871) <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/FichaObra.html?Ref=28587&amp;portal=248\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>El aura blanca : suceso extra\u00f1o ocurrido en nuestros d\u00edas<\/em><\/a><em>. <\/em>Madrid: Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneyra, s.n.<br \/>\n(1871) <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/FichaObra.html?Ref=28581&amp;portal=248\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>La bella toda y Los doce jabal\u00edes : dos tradiciones de la Plaza del Mercado de Bilbao<\/em><\/a><em>.<\/em> Madrid: Imprenta y Estereotipia de M.Rivadeneyra, s.n.<br \/>\n(1871) <a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/FichaObra.html?Ref=28589&amp;portal=248\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><em>El Cacique de Turmequ\u00e9 : leyenda americana<\/em><\/a><em>. <\/em>Madrid: Imprenta yEstereotipia de M. Rivadeneyra, s.n.<br \/>\n(1871) \u201cLa dama de Amboto: tradici\u00f3n vasca,\u201d in <em>Obras literarias de La Se\u00f1ora Do\u00f1a <\/em><em>Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda. Colecci\u00f3n completa. <\/em>Vol. 5: <em>Novelas y leyendas, <\/em>unnumbered Facsimile Edition. Madrid: Publication of M. Rivadeneyra, pp.147-156.<br \/>\n(1877). <em>Leyendas: novelas y arti\u0301culos literarios<\/em>. Madrid: L. L\u00f3pez.<br \/>\n(1877).<em> Leyendas, novelas y art\u00edculos literarios.<\/em> Reimpresi\u00f3n de los tomos 4 y 5 de las Obras literarias. Madrid: Imp. de Aribau.<br \/>\n(1877). <em>Obras dram\u00e1ticas<\/em>, Reimpresi\u00f3n de los tomos 2 y 3 de las Obras literarias Imp. Y estereotipia de M. Rivadeneyra, Madrid, 1877.<br \/>\n<em>(1877). Poes\u00edas l\u00edricas<\/em>, Reimpresi\u00f3n del tomo 1 de las Obras literarias, Librer\u00eda de Leocadio L\u00f3pez, Madrid, 1877.<br \/>\n(1898). <em>Cuauhtemoc: The Last Aztec Emperor, an Historical Nove<\/em>l. Mexico: F.P. Hoeck.<br \/>\n(1907). <em>La Avellaneda<\/em>. Autobiograf\u00eda y cartas de la ilustre poetisa, hasta ahora in\u00e9ditas, con un pr\u00f3logo y una necrolog\u00eda por D. Lorenzo Cruz de Fuentes. Huelva: Imprenta de Miguel Mora.<br \/>\n(1911). <em>Cartas in\u00e9ditas y documentos relativos a su vida en Cuba de 1839 a 1864<\/em>. Matanzas: La pluma de oro.<br \/>\n(1914). <em>Memorias in\u00e9ditas de la Avellaneda<\/em>. <em>Anotadas por Domingo Figarola Caneda<\/em> La Habana: Imprenta de la Biblioteca Nacional.<br \/>\n(1914). <em>Obras de la Avellaneda<\/em>. La Habana: Edici\u00f3n del centenario, Imp. de Aurelio Miranda.<br \/>\n(1914). <em>Novelas y leyendas<\/em>. Habana: s.n.<br \/>\n(1914). <em>Poes\u00edas l\u00edricas<\/em>. Habana: s.n.<br \/>\n(1914). <em>Obras drama\u0301ticas<\/em>. Habana: s.n.<br \/>\n(1914). <em>Obras de la Avellaneda<\/em>. Habana: Imprenta de Aurelio Miranda.<br \/>\n(1917). <em>Leoncia<\/em>. Madrid: Tipograf\u00eda de la Revista de Archivos, Biblioteca y Museos.<br \/>\n(1959). <em>El aura blanca<\/em>. Matanzas: Oficina del historiador de la Ciudad de Matanzas. <em>(1965). Teatro<\/em>. La Habana: Consejo Nacional de Cultura.<br \/>\n(1965). <i>Teatro.\u00a0<\/i>La Habana: Consejo Nacional de Cultura.<\/p>\n<h2>Critical Works and Reference Materials (Books, Book Chapters, Journal Articles, Encyclopedias, Theses\/Dissertations, Media and Internet Sources)<\/h2>\n<p>Albin, Mar\u00eda C. \u201cAlbum cubano de G\u00f3mez de Avellaneda: La esfera p\u00fablica y la cr\u00edtica de la modernidad.\u201d <em>Cincinnati Romance Review<\/em> 14 (1995): 74 -79.<\/p>\n<p>\u2014. Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda y Jos\u00e9 Mar\u00eda Heredia: Del mito insular a una f\u00e1bula de fundaci\u00f3n. Diss. Yale U, 1995. Ann Harbor: UMI, 1995.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cPaisaje y pol\u00edtica en la poes\u00eda de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda\u201d, <em>Romance Notes<\/em> 41, 1 (2000): 25-35.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cFrontera de g\u00e9nero, naci\u00f3n y ciudadan\u00eda: la Ilustraci\u00f3n: <em>\u00c1lbum de las damas<\/em> (1845) de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda\u201d, en <em>Actas del XIII Congreso de la Asociaci\u00f3n <\/em><em>Internacional de Hispanistas<\/em>, Madrid, Universidad Complutense, 2000, 67-75.<\/p>\n<p>\u2014. <em>G\u00e9nero, poes\u00eda y esfera p\u00fablica: Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda y la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica<\/em>. Madrid, Trota, 2002.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cRomanticismo y fin de siglo: Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda y Jos\u00e9 Mart\u00ed\u201d, en <em>La <\/em><em>literatura iberoamericana en el 2000. Balances, perspectivas y prospectivas<\/em>, Salamanca, Ediciones de la Universidad de Salamanca, 2003, 1446-1454.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cEl genio femenino y la autoridad literaria: \u2018Luisa Molina\u2019 de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Atenea 490<\/em> (2004): 115-130.<\/p>\n<p>Alzaga, Florinda. <em>Las ansias de infinito en la Avellaneda<\/em>. Miami: Universal, 1979.<\/p>\n<p>\u2014. <em>La Avellaneda: intensidad y vanguardia<\/em>, Miami, Ediciones Universal, 1997.<\/p>\n<p>Alzaga, Florinda, y Ana Rosa N\u00fa\u00f1ez. <em>Ensayo de diccionario del pensamiento vivo en la <\/em><em>Avellaneda<\/em>. Miami: Universal, 1975.<\/p>\n<p>Alzate-Cadavid, Carolina. Desviaci\u00f3n, exceso, verdad: Parodia y re-escritura en cuatro novelas hist\u00f3ricas de Gertrudis G\u00f3mez de\u00a0\u00a0 Avellaneda y Reinaldo Arenas. Diss. U of Massachusetts, Amherst, 1998. Ann Harbor: UMI, 2013.<\/p>\n<p>Aramburo y Machado, Mariano. <em>Personalidad literaria de do\u00f1a Gertrudis G\u00f3mez de <\/em><em>Avellaneda.<\/em> Madrid: Imp. Teresiana, 1898.<\/p>\n<p>Ara\u00fajo, Nara<em>. \u201c<\/em>Historia y conflicto del negro en Hugo y la Avellaneda\u201d. <em>Revista de literatura <\/em><em>cubana<\/em> IV, 7 (julio-diciembre de 1986): 82-102.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cConstantes ideotem\u00e1ticas en la Avellaneda\u201d. <em>Revista Iberoamericana<\/em> 152-153 (Julio diciembre de 1990): 715-722.<\/p>\n<p>Arias, Salvador. \u201cAlgunas notas sobre la poes\u00eda l\u00edrica de la Avellaneda.\u201d <em>Islas<\/em> 44 (enero-abril de 1973): 45-90.<\/p>\n<p>\u2014. <em>Tres poetas en la mirilla. Pl\u00e1cido, Milan\u00e9s, la Avellaneda,<\/em> La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1981.<\/p>\n<p>Ballesteros de la Torre, Mercedes. <em>Vida de la Avellaneda<\/em>. Madrid: Cultura Hisp\u00e1nica, 1949.<\/p>\n<p>Barreda Tom\u00e1s, Pedro. \u201cAbolicionismo y feminismo en la Avellaneda: Lo negro como artificio en Sab\u201d. <em>Esclavitud y narrativa en el siglo XIX cubano<\/em>. Ed. Salvador Ar\u00edas. La Habana: Editorial Academia, 1995. 84-97.<\/p>\n<p>Barreto, Reina. \u201cSubversion in Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda\u2019s Sab.\u201d <em>Decimon\u00f3nica: <\/em><em>Revista de producci\u00f3n cultural hisp\u00e1nica decimon\u00f3nica<\/em> 3.1 (2006): 1-26.<\/p>\n<p>Bravo-Villasante, Carmen. \u201cLas corrientes sociales del Romanticismo en la obra de la Avellaneda.\u201d <em>Cuadernos Hispanoamericanos<\/em> 76 (1968): 771-775.<\/p>\n<p>\u2014. <em>Una vida rom\u00e1ntica: La Avellaneda<\/em>. Barcelona: Editora y Distribuidora Hispanoamericana, 1967.<\/p>\n<p>Bravo-Villasante, Carmen, Gast\u00f3n Baquero, y Jos\u00e9 Escarpanter. <em>Gertrudis G\u00f3mez de <\/em><em>Avellaneda<\/em>. Madrid: Fundaci\u00f3n Universitaria Espa\u00f1ola, 1974.<\/p>\n<p>Bernal, Emilia. \u201cGertrudis G\u00f3mez de Avellaneda: Su vida y su obra.&#8221; <em>Cuestiones cubanas: <\/em><em>Para Am\u00e9rica<\/em>.\u00a0 Madrid: G. Hern\u00e1ndez y Galo S\u00e1ez, 1928. 273-316.<\/p>\n<p>Brown, Ruth. \u201cTensiones heterog\u00e9neas: una redefinici\u00f3n de lo subalterno en Sab y Aves sin nido.\u201d <em>Retomando la palabra \u2013 Las\u00a0\u00a0 pioneras del XIX en di\u00e1logo con la cr\u00edtica contempor\u00e1nea<\/em>. Eds. Claire Emilie Martin, y Mar\u00eda Nelly Goswitz. Madrid: Iberoamericana, 2012. 149-164.<\/p>\n<p>Brushwood, John S. <em>Genteel Barbarism. Experiments in Analysis of Nineteenth Century <\/em><em>Spanish American Novels<\/em>. Lincoln: U of Nebraska \u00a0\u00a0 Press, 1981.<\/p>\n<p>C\u00e1rdenas, Ezequiel. \u201cLa conciencia feminista en la prosa de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Letras Femeninas<\/em> 1.2 (1975): 32-39.<\/p>\n<p>Cacciavilani, Carlos Alberto. \u201cGertrudis G\u00f3mez de Avellaneda: el mundo de sus sentimientos y reflexiones en <em>Sab<\/em>\u201d. <em>Quaderni di Filologia e Lingue Romanze<\/em>, III (1988): 61-71.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cLa esclavitud en <em>Sab<\/em>, de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda\u201d. <em>Romanticismo 3-4. La <\/em><em>narrativa romantica<\/em>. G\u00e9nova: Facultad de Magisterio de la Universidad de G\u00e9nova, 1988, 159-162.<\/p>\n<p>Cantero Garc\u00eda, V\u00edctor. \u201cEstudio y an\u00e1lisis de los ideales feministas de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda: tratamiento e importancia de los personajes femeninos en sus dramas\u201d <em>Cuadernos para Investigaci\u00f3n de la Literatura Hisp\u00e1nica<\/em>, 28 (2003): 361-379.<\/p>\n<p>Carattozzolo, Vittorio. <em>Il teatro di Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda<\/em>. Bolonia: Il Capitello del Sole, 2002.<\/p>\n<p>Carlos, Alberto J. \u201cRen\u00e9, Wherter y <em>La Nouvelle H\u00e9lo\u00efse <\/em>en la primera novela de la Avellaneda\u201d. <em>Revista Iberoamericana<\/em> 31, 60 (julio-diciembre, 1965): 223-238.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cLa conciencia feminista en dos ensayos: sor Juan y la Avellaneda\u201d en <em>El ensayo y la <\/em><em>cr\u00edtica literaria en Iberoam\u00e9rica<\/em>. Toronto: Universidad de Toronto, 1970.<\/p>\n<p>Carlos, Alberto J. \u201cLa Avellaneda y la mujer.\u201d Actas del Tercer Congreso Internacional de Hispanistas. Celebrado en M\u00e9xico D.F. del 26 al 31 de agosto de 1968. M\u00e9xico: El Colegio de M\u00e9xico por la Asociaci\u00f3n Internacional de Hispanistas, 1970. 187-193.<\/p>\n<p>Castillo de Gonz\u00e1lez, Aurelia. <em>Biograf\u00eda de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda v Juicio cr\u00edtico de <\/em><em>sus obras<\/em>. La Habana: Imprenta de Soler, \u00c1lvarez y Compa\u00f1\u00eda, 1887.<\/p>\n<p>Castle, Ana M. \u201cWriting Freedom: Reconciling a Woman\u2019s Role and Authorship: The Lives and Works of Harriet Beecher Stowe and Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda\u201d. Diss. Harvard U, 1993. Ann Harbor: UMI, 1993.<\/p>\n<p>Clavijo, Uva. \u201cLa Avellaneda.\u201d <em>Am\u00e9ricas<\/em> 25 (1973): 2-6.<\/p>\n<p>Casanova-Marengo, Ilia. <em>El intersticio de la colonia: ruptura y mediaci\u00f3n en la <\/em><em>narrativa antiesclavista cubana<\/em>, Madrid, Iberoamericana\/Vervuert, 2002.<\/p>\n<p>Comfort, Kelly. \u201cColonial Others as Cuba\u2019s Protonational Subjects: The Privileged Space of Women, Slaves, and Natives in G\u00f3mez de Avellaneda\u2019s\u00a0 Sab.\u201d <em>Mester <\/em>32 (2003): 179 \u2013 194.<\/p>\n<p>Cotarelo y Mori, Emilio. <em>La Avellaneda y sus obras. Ensayo biogr\u00e1fico y cr\u00edtico<\/em>. Madrid:\u00a0 Tipograf\u00eda de Archivos, 1930.<\/p>\n<p>Cruz, Manuel de la. &#8220;Rese\u00f1a hist\u00f3rica del movimiento literario de la isla de Cuba.\u2019\u2019 <em>Revista <\/em><em>Cubana<\/em>. [Peri\u00f3dico Mensual de Ciencias. Filosof\u00eda. Literatura v Bellas Artes] 15.4, 5, 6 (31 Oct. 1891; 30 Nov. 1891; 31 Dec. 1891): 289-310; 412-440; 485-510.<\/p>\n<p>Cruz, Mary. \u201cGertrudis G\u00f3mez de Avellaneda y su novela <em>Sab<\/em>.\u201d <em>Uni\u00f3n<\/em> 12, 1 (marzo de 1973):116-149.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cContactos de la Avellaneda con Francia y lo franc\u00e9s.\u201d <em>Revista de Literatura Cubana<\/em> 7, 13 (julio-diciembre de 1989): 88-104.<\/p>\n<p>Cuesta, Mabel R. \u201cFicci\u00f3n de historia: Otra sujeto mujer en busca de genealog\u00eda: Una lectura de la hija de Cuba.\u201d <em>Esp\u00e9culo: Revista de Estudios Literarios<\/em> 41 (2009): n.pag.<\/p>\n<p>Cuevas, Jes\u00fas de las. \u201cTula y Fern\u00e1n en Sevilla a trav\u00e9s de unas cartas in\u00e9ditas.\u201d <em>Archivo Hispalense<\/em> XX, 1954, 51-72.<\/p>\n<p>Ferr\u00fas Ant\u00f3n, Beatriz. \u201cEl yo imposible: Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda y la escritura autobiogr\u00e1fica.\u201d <em>Con Alonso Zamora Vicente. Actas del Congreso Internacional \u201cLa Lengua, la Academia, lo Popular, los Cl\u00e1sicos, los Contempor\u00e1neos\u201d (2002. Alicante).\u00a0 <\/em>Alicante: Universidad de Alicante, 2003, vol. II, 601-608.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cDestinos de mujer. Tres novelas rom\u00e1nticas de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Cuadernos de Ilustraci\u00f3n y Romanticismo<\/em> 12 (2004): 3-15.<\/p>\n<p>Dahms, Betsy. \u201c\u2018Es mucho hombre esta mujer\u2019: una lectura queer de Teresa en Sab.\u201d <em>Retomando la palabra \u2013 Las pioneras del XIX en di\u00e1logo con la cr\u00edtica contempor\u00e1nea<\/em>. Eds. Claire Emilie Martin y Mar\u00eda Nelly Goswitz. Madrid: Iberoamericana, 2012. 165-184.<\/p>\n<p>Davies, Catherine. \u201cFounding-fathers and Domestic Genealogies: Situating Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Bulletin of Latin American Research<\/em> 22.4 (2003): 423-444.<\/p>\n<p>Ezama Gil, Angeles. \u201cGertrudis G\u00f3mez de Avellaneda: Un siglo de manipulaci\u00f3n e invenci\u00f3n en torno a su autobiograf\u00eda (1908 \u2013 2007).\u201d <em>Decimon\u00f3nica<\/em> 6.2 (2009): 1 \u2013 24.<\/p>\n<p>Figarola-Caneda, Domingo. <em>Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda. Biograf\u00eda, bibliograf\u00eda <\/em><em>iconograf\u00eda, incluyendo muchas cartas, in\u00e9ditas o publicadas, escritas por la gran poetisa o dirigidas a ella y sus memorias<\/em>. Notes organized and published by Emilia Boxhorn. Madrid: Sociedad General Espa\u00f1ola de Librer\u00eda. S.A., 1929.<\/p>\n<p>Fuente Ballesteros, Ricardo de la. \u201c<em>El Baltasar<\/em> de G\u00f3mez de Avellaneda, algunas cartas de Hartzenbusch.\u201d <em>Siglo diecinueve<\/em> 1 (1995): 117-138.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cAut\u00f3grafos de la G\u00f3mez de Avellaneda en la Biblioteca Nacional.\u201d <em>Siglo diecinueve<\/em>, 8-9 (2002-2003): 106-116.<\/p>\n<p>Fuentes Guti\u00e9rrez, Dolores. \u201cLas mujeres y las cartas, otra manera de novelar el yo: Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda y Carmen Riera, &#8216;<em>Cuestion de amor propio<\/em>&#8216;.\u201d <em>Mujeres novelistas en el panorama literario del siglo XX: I Congreso de narrativa espa\u00f1ola (en lengua castellana)<\/em>. Cuenca: Universidad de Castilla-La Mancha, 2000, 339-352.<\/p>\n<p>Garc\u00eda-Carranza, Araceli. &#8220;Esquema bibliogr\u00e1fico de la Avellaneda en su centenario 1814 &#8211; 1873.\u201d <em>Revista de la Biblioteca Nacional Jos\u00e9 Mart\u00ed<\/em> 64 (Sep.-Dec. 1973): 137-173.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cGertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Cat\u00e1logo de estudios sobre el teatro rom\u00e1ntico espa\u00f1ol <\/em><em>y sus autores. Fuentes bibliogr\u00e1ficas<\/em>. Madrid: Fundaci\u00f3n Universitaria Espa\u00f1ola, 2005, 142-154.<\/p>\n<p>Garfield, Evelyn Pic\u00f3n. \u201cSexo\/Texto: la pol\u00edtica de Gertrudis G\u00f3imez de Avellaneda.\u201d <em>Casa de <\/em><em>las Am\u00e9ricas<\/em> 30, 172-173 (1988): 107-114.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cDesplazamientos hist\u00f3ricos: <em>Guatimoz\u00edn, \u00faltimo emperador de M\u00e9jico<\/em>, de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>La historia en la literatura iberoamericana<\/em>, New Hampshire, Ediciones del Norte, 1989, 97-107.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cConciencia nacional ante la historia: <em>Guatimoz\u00edn, \u00faltimo emperador de M\u00e9jico<\/em> de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Contextos: Literatura y sociedad latinoamericanas del siglo XIX<\/em>. Campaign\/Urbana: University of Illinois Press, 1991, 39-65.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez Ascorra , Marta Irene. <em>La evoluci\u00f3n de la conciencia femenina a trav\u00e9s de las <\/em><em>novelas de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda<\/em><em>, Soledad Acosta de Samper y Mercedes Cabello de Carbonera.<\/em> New York: Peter Lang, 1997.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez del Valle, Luis T. \u201cIniquidad oficial y objeci\u00f3n individual en la Espa\u00f1a decimon\u00f3nica a trav\u00e9s de algunas cartas in\u00e9ditas de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Bulletin of Spanish Studies<\/em> 77, 5 (2000): 451-478.<\/p>\n<p>Gonz\u00e1lez Sub\u00edas, Jos\u00e9 Luis. \u201cGertrudis G\u00f3mez de Avellaneda y la tragedia rom\u00e1ntica espa\u00f1ola.\u201d <em>Sociedad de Literatura Espa\u00f1ola del Siglo XIX. III Coloquio: Lectora, hero\u00edna, autora (La mujer en la literatura espa\u00f1ola del siglo XIX<\/em>.\u00a0 Barcelona: PPU, 2005, 172-183.<\/p>\n<p>Gom\u00e1riz, Jos\u00e9. \u201cGertrudis G\u00f3mez de Avellaneda y la intelectualidad reformista cubana. Raza, blanqueamiento e identidad cultural en Sab.\u201d <em>Caribbean Studies<\/em> 37.1 (2009): 97-118.<\/p>\n<p>G\u00f3mez, Luis Marcelino. \u201cWomen Defending Themselves: Cuban Romantic Feminine Voices (Poetry and Short Stories)\u201d. Diss. Florida International U, 2001. 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Ann Harbor: UMI, 2013.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cEl romanticismo y la ilusi\u00f3n de la verdad: el discurso narrativo de Gertrudis G\u00f3mez de\u00a0Avellaneda.\u201d <em>Cr\u00edtica Hisp\u00e1nica<\/em> 23 (2001):156-174.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cTradici\u00f3n y subversi\u00f3n en la prosa de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Romance Notes <\/em>42, 1 (2001): 107-114.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cLa po\u00e9tica de la cultura rom\u00e1ntica y el discurso narrativo de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Hispanofila<\/em> 138 (2003): 59-74.<\/p>\n<p>Sim\u00f3n Palmer, Mar\u00eda del Carmen. \u201cLego a la tierra, de que fue formado, este mi cuerpo moral\u2026 \u00daltimas voluntades de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Revista de Literatura<\/em> LXII, 123-124 (2000): 525-570.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cTres escritoras ante la muerte (C. Arenal, G. G\u00f3mez de Avellaneda y R. de Acu\u00f1a).\u201d <em>Actas <\/em><em>del XIV Congreso de la Asociaci\u00f3n Internacional de Hispanistas<\/em>. Newark: Juan de la Cuesta Press, vol. III, 2004, 553-560.<\/p>\n<p>Sommer, Doris. \u201c<em>Sab<\/em> c&#8217;est moi.\u201d <em>Genders<\/em> 2 (1988): 111-126.<\/p>\n<p>Su\u00e1rez Galb\u00e1n, Eugenio. \u201cLa angustia de una mujer indiana, o el epistolario autobiogr\u00e1fico de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>L&#8217;Autobiographie dans le Monde Hispanique<\/em>. Universit\u00e9 de Provence, 1980, 281-296.<\/p>\n<p>Thompson, Katheryn Ann. \u201cA Romantic\u2019s Search for God: The Religious Poetry of Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda\u201d. Diss. U of California, Riverside, 1996. Ann Harbor: UMI, 2013.<\/p>\n<p>\u2014. \u201cThe Duality of the Male Other in the Poetry of Avellaneda: Aspects of his Nature and Utility.\u201d <em>Romance Notes<\/em> XLV, 1 (2004): 75-88.<\/p>\n<p>Torras, Meri. <em>Soy como consiga que me imagin\u00e9is: la construcci\u00f3n de la subjetividad en las <\/em><em>autobiograf\u00edas epistolares de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda y Sor Juan In\u00e9s de la Cruz<\/em>. C\u00e1diz: Servicio de Publicaciones de la Universidad de C\u00e1diz, 2003.<\/p>\n<p>Torres-Pou, Joan. \u201cLa Avellaneda y <em>Dos mujeres<\/em>: un ins\u00f3lito alegato femenino en laliteratura decimon\u00f3nica.\u201d <em>Oj\u00e1ncano<\/em> 22 (2002): 21-32.<\/p>\n<p>Varela-J\u00e1come, Benito. \u201cFundaci\u00f3n de lo fant\u00e1stico en dos leyendas de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Narrativa fant\u00e1stica en el siglo XIX (Espa\u00f1a e Hispanoam\u00e9rica)<\/em>. LLeida: Editorial Milenio, 1997, 107-117.<\/p>\n<p>Xim\u00e9nez de Sandoval, Felipe. \u201cTres poetisas americanas.\u201d <em>Bolet\u00edn de la Biblioteca de <\/em><em>Men\u00e9ndez Pelayo<\/em> XLII (1966): 305-385.<\/p>\n<p>Traverso, Soledad. \u201cDiario de amor: El gesto rom\u00e1ntico de Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda.\u201d <em>Taller de Letras<\/em> 29 (2001): 123\u2013133.<\/p>\n<p>Ure\u00f1a, Max Henr\u00edquez. <em>Panorama hist\u00f3rico de la literatura cubana<\/em>. Vol. 1. New York; Las Am\u00e9ricas Publishing Co., 1963. 197-225.<\/p>\n<p>Vieira-Branco, Mar\u00eda. \u201cGertrudis G\u00f3mez de Avellaneda in the Context of Nineteenth Century Spanish Lyric\u201d. Diss. U of Pennsylvania, 1990. Ann Harbor: UMI, 1990.<\/p>\n<p>Vitier, Cintio. <em>Lo cubano en la poes\u00eda.<\/em>\u00a0 La Habana: Universidad Central de Las Villas, 1958.<\/p>\n<p>Weightman, Sandi. \u201cGertudis G\u00f3mez de Avellaneda and the Politics of Religion: Gender Construction and the Nineteenth Century \u00a0 Devotional Manual.\u201d <em>Journal of Christianity and Foreign Languages: Journal of the North American Christian Foreign Language Association <\/em>5 (2004): 55 \u2013 77.<\/p>\n<p>Williams, Claudette. \u201cCuban Anti-Slavery Narrative Through Postcolonial Eyes: Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda\u2019s Sab.\u201d <em>Bulletin of Latin American Research<\/em> 27.2 (2008): 155-175.<\/p>\n<p>Williams, Edwin Bucher. \u201cThe Life and Dramatic Works of Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda\u201d. Diss. U of Pennsylvania, 1924. Ann Harbor: UMI, 2013.<\/p>\n<p>Yudin, Mary F. \u201cWomen Dramatists of the Nineteenth Century and the Domestic Drama: Joanna Baillie, Charlotte Birch-Pfeiffer, and Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda\u201d. Diss. Pennsylvania State U, 1995. Ann Harbor: UMI, 1997.<\/p>\n<p>Zatlin Boring, Phyllis. \u201cUna perspectiva feminista sobre la confesi\u00f3n de Avellaneda.\u201d <em>Homenaje a Gertrudis G\u00f3mez de Avellaneda<\/em>. Miami: Universal, 1981. 93\u201398.<\/p>\n<p>Literarias<\/p>\n<p>Cruz, Mary. <em>Ni\u00f1a Tula<\/em>. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1998.<\/p>\n<p>\u2014. <em>Tula<\/em>. La Habana: Editorial Letras Cubanas, 2001.<\/p>\n<p>Cruz Varela, Mar\u00eda Elena.\u00a0 <em>La hija de Cuba<\/em>. Madrid: Ediciones Mart\u00ednez Roca, 2006.<\/p>\n<p>Engle, Margarita. <em>The Lightning Dreamer: Cuba\u2019s Greatest Abolitionist.<\/em>\u00a0 Boston y Nueva York: Harcourt, Houghton Mifflin, 2013.<\/p>\n<div id=\"content-n\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"img2\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-608\" src=\"https:\/\/eladd.org\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/logo-footer-2.png\" alt=\"logo-footer-2\" width=\"260\" height=\"70\" \/><\/div>\n<\/div>\n[\/vc_column_text][vc_single_image image=&#8221;660&#8243; alignment=&#8221;center&#8221; css=&#8221;.vc_custom_1446670823436{margin-top: 35px !important;}&#8221;][\/vc_column][\/vc_row]\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[vc_row full_width=&rdquo;stretch_row&rdquo; tablet_fullwidth_cols=&rdquo;&rdquo; bg_style=&rdquo;repeat&rdquo; css=&rdquo;.vc_custom_1762916834397{background-position: 0 0 !important;background-repeat: repeat !important;}&rdquo;][vc_column][vc_column_text el_class=&rdquo;autoras__titulo&rdquo;] Gertrudis G&oacute;mez de Avellaneda y Arteaga [\/vc_column_text][\/vc_column][\/vc_row][vc_row full_width=&rdquo;stretch_row&rdquo; 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